AMOR ACUOSO
Tus ojos son gotas de lluvia, miel y pasto, mar, espuma, viento y tristeza. En ellos se cruza mi nostalgia y tu amor encerrado entre cristales brillantes intenta ocultarse en su elocuencia. Te vi, te quise para siempre. Me viste y tus ojos alumbraron como lo hacen cada vez que podemos vernos. Siento tu enojo y tu impotencia. La fuerza de lo que sientes se acrecienta con el tiempo y la llama de tu amor, mezclado con el mío, hace que el agua se evapore.
Hoy estoy hablando mucho. Generalmente encierro mis pensamientos en sutiles miradas. Pero me canso, me agoto siempre. Quiero tenerte, quieres tenerme y es imposible hacerlo. Hablamos. Gritamos. Nadie escucha. Nadie entiende. Nadie comprende. ¿Quién podría concebir amor en todo esto, si nuestras palabras se las come el viento y sólo entre nosotros se permiten los acentos?
Nado en ideas terribles. Me invade la tristeza. Navego en mi pequeño y estrecho mundo donde no estás tú, pero te siento y algo adentro se estremece. Pequeñas lagrimitas sueltan mis ojos chocolate y sufro al amarte, saber que me amas, pero no es posible estar juntos. A lo mejor algún día, el destino logre juntar nuestras aguas y podamos nadar en la misma pecera.
Es triste ser un pez que muere por estar en la pecera del frente.
Eduard Pereira J.
Junio de 2007
No hay comentarios:
Publicar un comentario